Cuando un emprendedor está pensando en adquirir una franquicia, está inmerso en un proceso de búsqueda, selección y estudio que suele demorar un tiempo considerable y no pocos quebraderos de cabeza. Durante este período revisa (o debería hacerlo o que un profesional le ayude con ello) aspectos como el modelo de negocio, el mercado potencial en su zona, la oferta al mismo, su potencial personal y profesional en dicho negocio, la idoneidad del mismo, el plan de viabilidad y las posibilidades de financiación del mismo, el local donde implantar el negocio…. Entre otras muchas cosas.
Pero tan importante como esto, ni más ni menos, será el contrato de franquicia, que al igual que otros contratos como el del alquiler, hemos de revisar y conocer antes de firmar, y nunca después. Es muy propio de la cultura española, el dar todo por bueno y dejar a la buena voluntad y las buenas palabras en un momento de dulce noviazgo, los acuerdos y esto, a la larga suele resultar caro.
Con esto no quiero infundir ningún tipo de miedo al emprendedor, ni mucho menos. Pero cuando alguien se va a adherir a una franquicia, o va a firmar un contrato de alquiler, por seguir con el ejemplo, debe conocer de antemano (como así prevé la ley para el caso de la franquicia) qué es lo que va a firmar y bajo qué condiciones se va a ligar por un periodo de tiempo con otro empresario independiente. (más…)

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